TOMAS HERNANDEZ FRANCO
Tomás Hernández Franco, el autor del poema Yelidá, es uno de los poetas más grandes que ha tenido el país, pero sus restos descansan en una tumba “prestada”, según afirma una comisión de su pueblo natal, la cual pide que se le construya un mausoleo para rendirle honor a este literato cibaeño.
La comisión es coordinada por Iselsa Collado e integrada por Elsa Brito de Domínguez; Alejandro Bonilla, el escritor Domingo Caba Ramos, Abaneri Collado, el historiador Danilo de los Santos, del Ateneo Amantes de la Luz; el síndico de Tamboril Francisco Álvarez e Ingrid González de Rodríguez, sub-directora del periódico La Información ellos y ellas son los precursores de que este proyecto se lleve a cabo.
Brito de Domínguez afirma que este poeta, periodista y profesor es considerado una de las grandes figuras del siglo XX, siendo considerada su obra Yelidá como el poema épico más hermoso que se ha escrito en el país.
La profesora describe su producción literaria como un compendio que incluye escritos que presentan sus ideas religiosas, artísticas, morales y filosóficas. Además, expresaba en su obra sus sentimientos y emociones, lo temporal del mundo y la pasión erótica.
Los tamborileños Yolanda de Martínez y su esposo José Armando Martínez, médico reconocido de Tamboril, describen a Hernández Franco como un “tamborileño neto, que donde quiera que estuviera amaba su pueblo, tenía compenetración con su gente, siempre se le veía sentado en el parque hablando con todo el mundo y a todos los trataba igual”, cuenta doña Yolanda.
Martínez conoció a Hernández Franco desde su juventud y lo describe como un hombre de mirada jovial y sonrisa sincera; además fue su médico en el pueblo e incluso estuvo presente cuando el fenecido poeta recitaba los últimos versos que escribió en su lecho de muerte.
Sus compañeros de aventuras literarias lo describen también como una persona agradable, preocupada por sus colegas con un estado de ánimo presto a disfrutar las cotidianidades de la vida.
Así, el escritor Julio Jaime Julia lo describe en el libro “Discursos y Homenajes”, de la Profesora Elsa Brito de Domínguez, destacando sus rasgos personales. “Alto, activo, dinámico, rebosante de vida interior. Sorprendente, talentoso, cordial y simpático, comprensivo, decidor y amable, Tomás cautivaba desde el primer momento con la franqueza de su trato y el poder de su extraordinaria inteligencia”. En reconocimiento a sus méritos, el Ayuntamiento del Municipio de Tamboril declaró la casa en la que Tomás Hernández franco vivió como “La Casa de la Cultura”, por el valor que entregó a la literatura dominicana en el ámbito nacional e internacional.
Al conmemorarse el 94 aniversario de su nacimiento, se le realizó un homenaje póstumo en el año 1998 en el legendario lugar de los samanes, pieza clave de muchos de sus escritos y de su apreciado Tamboril. Personalidades y estudiantes de la provincia se dieron cita este día para recordar y enaltecer los valores de este autor.
Para la celebración de los 100 años de Tamboril, los restos del poeta llegaron a su ciudad natal en el año 2000. Este momento se celebró como una solemnidad que permitiría cumplir uno de los sueños del poeta ido a destiempo.
Está pendiente trasladar los restos de su esposa y su hijo “Tomasito“ para enterrarlos a su lado.
De acuerdo con Brito de Domínguez, en su obra existen numerosas referencias de lugares que visitó y vivió un tiempo. Estados Unidos, Alemania, Bélgica, España, Panamá, Costa Rica, México y Haití, son algunas de las paradas que se destacan en el peregrinar de este poeta criollo.
Santo Domingo - República Dominicana.




