MEDALLA DE ORO PARA JAIME LABASTIDA
Por su amplia trayectoria intelectual, editorial y literaria, el poeta, ensayista y filósofo mexicano, Jaime Labastida Ochoa (1939), recibió la víspera la Medalla de Oro Bellas Artes.
En el acto, celebrado en la Sala Manuel M. Ponce, del Palacio de Bellas Artes, la presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Consuelo Sáizar, se congratuló y felicitó al autor por su talento y generosidad.
En el mismo tono, la directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Teresa Vicencio, aseguró ser un motivo de júbilo el reconocer a uno de los autores que sostienen y consolidan el ejercicio del pensamiento en México.
Refirió que la profundidad conceptual de su poesía, el ameno fluir de sus ensayos, el contagioso ímpetu de su cátedra y la sagacidad de su labor como lector, son algunas de las razones imprescindibles para ofrecerle el homenaje.
Emocionado y sorprendido por la presea, Jaime Labastida afirmó carecer de palabras suficientes para expresar un enorme sentimiento de gratitud.
Indicó que con su trabajo literario y de investigación, retribuye en una mínima parte "todo aquello que la vida, mi país y mi familia me han otorgado".
Recordó que luego de haber servido la INBA por varios años, y que este Instituto sea el objeto de la presea recibida le obliga a la gratitud.
El ganador del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2008 señaló que en la actualidad la poesía se ha vuelto compleja, "como una derivación inesperada de todo proceso de lectura y relectura".
Ante una sala abarrotada, en la que se dieron cita personajes como los pintores Rina Lazo y Arturo García Bustos, los escritores Enrique González Rojo y Juan Bañuelos y la actriz Angélica Aragón, entre otros, el autor mochiteco dijo que poesía y filosofía son las dos formas de expresión más difíciles.
"La escritura, tanto de la poesía cuanto de la filosofía, es cada día más compleja y exigente consigo misma. La poesía es lo que más cuesta trabajo. En la filosofía hay acumulación, reflexión sobre lo ya dicho, y aunque hasta en la respuesta más sencilla crea, en la poesía el hombre es mucho más creativo", señaló.
Al respecto, el destacado lingüista, Ernesto de la Peña, el historiador y filósofo; Miguel León-Portilla, y el escritor, Adolfo Castañón, recalcaron la vida y obra de uno de los autores más reconocidos en México.
En su turno, León-Portilla, autor de la "La visión de los vencidos", calificó a Labastida Ochoa como un escritor "polipollotez", es decir, como un "poli-poeta" o "pluripoeta". "Al llamarlo como un poeta de múltiples formas, pretendo señalar desde un principio que es él un hacedor y creador de numerosas realidades", señaló.
Se refirió a algunas de las publicaciones de Jaime Labastida como "El descenso" (1960), "La feroz alegría" (1965), "A la intemperie" (1970), "Obsesiones con un tema obligado" (1975), "Las cuatro estaciones" (1981) y "Dominio de la tarde" (1991), integradas en el volumen "Animal de silencios".
Sostuvo que entre sus trabajos de ensayista, dan cuenta de modo particular dos extensos volúmenes de más de 400 páginas cada uno, bajo el titulo "La estética del peligro" y "La palabra enemiga".
En ellos, añadió, reúne un considerable número de escritos, la mayoría publicados en revistas y otros presentados en actos públicos.
"Además de conferencista, participante en congresos y homenajes a varios colegas, Jaime es además, un hombre de acción ciertamente infatigable y que asombra", expresó.
Al respecto, los escritores Adolfo Castañón y Ernesto de la Peña felicitaron al autor por sus siete décadas de vida y lo definieron como un hombre que comparte lo que sabe y lo que tiene, además de ser muy cariñoso con su familia. Por separado, Castañón entregó a Labastida la primera edición del libro "Chilam Balam", en la versión maya de Antonio Meliz Bolio.
Castañón, miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua, definió a Labastida Ochoa como "un depósito de agua en cuyo fondo se encuentran muchas cosas", y lo definió como el autor "de un estudio definitivo en la historia crítica de la poesía mexicana.
"Editor, maestro, filósofo, pero ante todo ser humano, Labastida Ochoa pertenece a una generación de pre-cantores que se da a conocer bajo las auspicios del poeta catalán Agustín Bartra", dijo.
Tanto Castañón como De la Peña coincidieron en que el autor nacido en Los Mochis, Sinaloa, en 1939, pertenece a la oleada de escritores que vivieron la Guerra Fría con todos sus tremores, fantasmas, esperanzas y desilusiones.
"Es un poeta no de la muerte, sino de la vida, o bien, de la agonía y de la ansiedad por el desfallecimiento de la palabra, de la belleza. Un guardián de las letras de la razón como filósofo y como maestro; y un celoso vigilante de su peso en su calidad de editor", expresó Castañón.
Es, abundó, un escéptico militante y doliente que pasó su mirada desengañada por las ruinas de la ciudad, algo decepcionada por los restos de la idea de urbe.
Jaime Labastida Ochoa es licenciado en Filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México, donde también realizó estudios de posgrado y ejerció como profesor.
Formó parte del grupo literario La Espiga Amotinada; fue además director de la revista Plural y presidente del Instituto Mexicano-Cubano de Relaciones Culturales. Actualmente es miembro de número de la Asociación Filosófica de México, de la Academia Mexicana de la Lengua y director de Siglo XXI Editores.




