SUSPIRO

Toda mi alma, hermana serena, hasta tu frente,
donde un otoño duerme empañado en sonrojos,
y al cielo errante de tus angélicos ojos,
sube, como en transido jardín sube la fuente
y, fiel, en blanco chorro hacia el azul suspira,
el tierno azul de octubre, puro y leve, que mira
copiarse en los estanques su lánguido desvío,
y deja - en aguas muertas que el dorado desmayo
de las hojas errantes arruga en surco frío -
al amarillo sol colgar su largo rayo.

STÉPHANE MALLARMÉ
(Traducción, Alfonso Reyes)