REINCIDENCIA
Hay que tornar los ojos a la vida
cuando parece que la vida falla.
De nuevo comenzar en cada hora
los trabajos diversos
que incluídos quedaron
por tal desesperanza
error o cábala.
Hay que tornar los ojos a la vida.
Replantar los rosales que se aviejan.
Releer los poemas
que antes
nos formaron.
Escribir otros versos con vocablos
que se lanzan al mundo
como nuevas
expresiones del hombre que se afana.
Y revisar conceptos
que nos turban,
nos conmueven,
nos remosan
y nos salvan.
Hay que sumar tristeza y alegría
para el saldo final
de todo o nada.
Seguir viviendo con la rosa en alto
cuando la rosa mustia
se transforma
para ser otra vez rosa
y más rosa.
Rosa pura, intocada,
rosa eterna
de la tierra cambiante
que la salva.
ANA SAMPOL DE HERRERO
