PERMÍTEME QUE DIGA
Permíteme que diga sin embajes
que te hallo por mi fe, desconocido,
pues adquiriste un aire distinguido
cambiando totalmente tu pelaje.
Al verte convertido en personaje
me pregunto a mí mismo, sorprendido:
¿Consiste la virtud en el vestido
o hace decente a la persona el traje?
Y así, si alguno su sombrero quita
si pasa casualmente por tu lado,
la cosa no me extraña ni me irrita:
a muchos como a tí, les ha tapado
las manchas de su honra, la levita.
IVÁN TURGUENEV
