ORACIÓN DE GRACIAS
Gracias, Dios mío, por haberme dado
estos ojos que ven tanta belleza;
por mi boca, Señor, que besa y reza
y por mi corazón resucitado.
Gracias, Señor, por estas manos mías
que se hunden en las aguas rumorosas;
por esa clara procesión de días
que entreabre el sol como a silvestres rosas.
Gracias, por este duraznero opimo,
y por este peral y este manzano
y la constelación de este racimo
que es un coro de mundos en mi mano.
Gracias, Señor, por esta nieve casta,
por estas hierbas y por este río;
por la llanura y por la viña vasta
y por la luz que sueña en el rocío.
Gracias, Señor, por la canción del ave
que me enseñó a decir mi propio canto;
gracias por mi alegría y por mi llanto
y por lo poco que mi verso sabe.
Gracias, Dios mío, por el sol jocundo,
por el celaje y por la luna llena,
y por la dulce flor, síntesis plena
de la sustancia celestial del mundo.
Gracias, también, por este pino erecto,
por la estrella y la espina de la tuna,
y por el musical roble provecto
que en el agua de la tierra al cielo aúna.
Perdóname, Señor, si dije un día
que la vida no es más que sombra y llanto.
¡Señor: hoy he encontrado la alegría
en esta grave soledad que canto!
¡En esta soledad de tierra y cielo
que abre en mi silencioso corazón
un luminoso y milagroso anhelo
de perdurable purificación!
ALFREDO BUFANO
