MIRO LAS PIEDRAS...
Miro las piedras,
las lentas piedras. Estáticas,
tienen su torbellino
por dentro de su forma
atada. Miro las piedras
y entiendo su calor
de siglos, su esperanza
de saber
que a poco
van al polvo,
al polvo abierto
en el que su costumbre
callada
será tema del aire.
Las piedras
que si han visto caer
su desventura
y no pueden gozar de la piedad
que concede el olvido,
saben que morirán también.
Miro las piedras
la irrupción del agua,
cómo su centro desgajó
en la nieve, en el arroyo
y en la flor.
Cómo se fue esparciendo
sordamente
la locura. Pues bien,
¿y qué locura no nos salva?
¿Seríamos eternos
sí sensatos, la ternura
es lo que vuelve ancha
nuestra huella.
Miro una piedra y gozo
esta fugacidad.
Vivir por siempre
no daría la gloria
que un instante proclama.
ANTONIO HERNÁNDEZ
