LAMENTACIÓN DE OCTUBRE

Yo no sabía que el azul mañana
es vago espectro del brumoso ayer;
que agitado por soplos de centurias
el corazón anhela arder, arder.
Siento su impulso y su latencia, y cuando
quiere sus luminarias encender;
pero la vida está llamando
y ya no es hora de aprender.

Yo no sabía que tu sol, ternura
da al cielo de los niños rosicler,
y que bajo el laurel el héroe rudo
algo de niño tiene que tener.
¡Oh, quién pudiera, de niñez temblando,
a un alba de inocencia renacer!
Pero la vida está pasando,
y ya no es hora de aprender.

Yo no sabía que la paz profunda
del afecto, los lirios del placer,
la magnolia de luz de la energía,
lleva en su blanco seno de mujer.
Mi sien rendida en ese seno blando,
un hombre de verdad quisiera ser;
pero la vida está acabando,
y ya no es hora de aprender...

MIGUEL ÁNGEL OSORIO