LA SONRISA
Nacida más allá de la tristeza
y de la risa más acá conclusa,
alta y viril, sobre mi labio, acusa
la sonrisa su hastío y su grandeza.
Orgulloso dolor, sobria belleza
de la tragedia abscóndita y abstrusa.
Donde agrio rictus mi desdén rehusa,
el alto dón de mi sonrisa empieza.
Es ella en mí, por el dolor que esconde,
senda de paz y a un tiempo encrucijada.
ruta en adiós sin importarle a dónde.
La muerte así la encontrará algún día:
soberbia en su tristeza desolada,
y tremenda en su trágica alegría.
ALBERTO ÁNGEL MONTOYA
