CERTEZA DE AMOR
Los dos, tiempo alcanzado día a día...
Siembra de fe, mañanas y caminos.
Conjunción en un cenit de destinos.
Alimento de estar en compañía.
Los dos, tierno desvelo, apoyo y guía,
junto a la rama fiel, libre de espinos.
Reposo ante el girar de unos molinos
que traen del ayer su lozanía.
Los dos, almas que vibran sin lo externo,
porque ya ha retoñado en sus latidos
otra vida en común y otros sentidos.
Los dos, en la estación del propio invierno,
con un tacto y detalle sostenidos,
dan la certeza de su amor eterno.
MARIO CABRÉ
